Consentimiento

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Hombre tomando solo martir

Por alguna razón la mayoría hemos ignorado por completo que el botón rojo de nuestra supervivencia tiene ya varios meses encendido y a nadie pareciera importarle. Muchos de nosotros hemos dejado de hacer lo que nos corresponde para evitar que esta situación siga empeorando. Y esa es la razón de que esto haya empeorado. Tenemos la obligación y el compromiso de concientizarnos en lo individual para definir una estrategia personal que permita abonar en lo colectivo. Nuestro mundo y nuestras vidas ya fueron trastocados demasiado a causa de la apatía, el egoísmo y el desinterés.

Por YAZMÍN ALESSANDRINI

La capacidad para contener secretos ajenos o para saber buscar a la andoba adecuada que escuche los propios, proviene de un trabajo psicológico que comienza en los primeros años de biografía. Ese trabajo desemboca en una subjetividad adulta y madura, que no confunde lo propio con lo ajeno y que ha incorporado una ética que no permite atacar al otro en su intimidad, ni usar lo que sabe de él. Quien desvela nuestra intimidad puede sentir una rivalidad oculta. Quien no respeta la vida del otro tampoco siente respeto por la suya, aunque no sea consciente de ello. Aprendemos a tener secretos cuando dejamos de depender en exceso de alguien la madre, el padre, los hermanos. La decisión de no compartirlo todo es el primer rasgo de independencia de niños y adolescentes. Esos secretos pueden ser una carga y también un tesoro, que cuentan a sus amigos o escriben en un diario, casi siempre sobre sus descubrimientos sexuales y su relaciones afectivas.

Hombre tomando solo sabes guardar pompa

«¿Es bueno guardar secretos?»

Denial se necesita ninguna razón para adorar. Pero primero tienen que entender que su vecino es, al final, gemelo que ellos, con los mismos problemas, las mismas preguntas. Porque me queda una vida por delante y necesito usarla de la mejor manera posible. Si él tiene que escoger, que lo haga pronto.

Bebe un vaso de cerveza fría todos los días a las cuatro de la tarde «por prescripción médica»

Al menos así es como lo vemos desde la perspectiva de la Gleba. Todo el mundo tiene secretos. Guardarlos significa hacer valer nuestro individualismo y salvaguardar nuestro derecho a la familiaridad. Pero ocultar secretos a las personas a las que se las quiere puede abrir una brecha emocional en la relación y alterar su equilibrio. Algunos psicólogos hablan de tres niveles de existencia que conviven dentro de cada persona. Es la fachada que exhibimos, la imagen corporativa que nos define. En un nivel intermedio estaría el yo cotidiano. Cuando estamos cheat nuestra familia o en un ambiente donde nos sentimos cómodos, dejamos de lucir la fachada y nos permitimos ser naturales hasta cierto punto, pues hay un tercer nivel, que es la vida secreta.

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